¿También a ti?

Me pregunto si también te dicen que mereces alguien mejor que yo, me pregunto si aún mi recuerdo te habita sin aviso y te deja con un insomnio insoportable. O si también te estás ocupando de tus pensamientos e intentas ponerle orden a tu cabeza, si al igual que yo, los recuerdos de tu habitación se pasean por tus piernas mientras tomas leche para calmar la gastritis y te gritan que por favor no los mandes al olvido.

Si aún sonríes cuando el fantasma de mis ocurrencias camina de tu mano porque aún no ha sabido irse, si te arden los músculos de tantos abrazos sin reclamar porque no es lo mismo una despedida que una tarde entera entrelazando la vida con piernas y brazos.

¿También ves el reloj girar cuando la noche se despide y lo recibe el día con su frío amanecer?

¿También te preguntas qué estoy haciendo mientras caminas de su mano?

¿También me recuerdas en canciones de “era tan diferente cuando estabas tu” y cantas para no opacarte en el dolor?

Si tu cuerpo no responde cuando quieres llorar y lo único que puedes hacer es mirar al horizonte sin parpadeos, si lees una y otra vez algún fragmento de los mil párrafos que te dediqué, si miras mis fotografías y sientes este vacío en el pecho que se quedó a vivir conmigo. O tal vez también veas videos de tips para superar una ruptura en los reels de Instagram, o las frases cliché que dicen: “si es para ti, ni aunque te quites y si no es para ti, ni aunque te pongas”. Y tal vez también habites el dolor como yo y lo acompañes con dos o tres canciones de Juan Gabriel que quisieras cantar para mí.

Cata Chauta.

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